Madrugadas que llaman al sol
que traen las nubes y la soledad
de una cama vacía de nada.
El mundotóxico que me atrapa
que reniega de dormir y se aferra
a las horas que pasan y mueren.
Me deja en mi vigilia tumbada en el suelo
soñando con unas alas que no se marchen
que no desaparezcan ni se vayan
lejos, tras tus pasos,
lejos, a tu lado.
Y con el paso del tiempo
me va entrando la mañana
y sólo queda una despedida
sólo quedan unas nubes
y un sol que se esconde
en tu ausencia.
Y mientras el vino se apodera de mi sangre
tú duermes en tu cama...
Y mientras la cerveza abraza mi sangre
tú sueñas con tus alas...
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